05 noviembre 2021

El general Then: La Policía quiere reconciliarse con la sociedad

 Listin Diario

La República viernes, 05 de noviembre de 2021

“No voy a permitir que me golpeen o maten un policía, pero tampoco que este agreda o viole derechos a ciudadanos”

  • El general Then: La Policía quiere reconciliarse con la sociedad
  • El general Then: La Policía quiere reconciliarse con la sociedad
  • El general Then: La Policía quiere reconciliarse con la sociedad
  • El general Then: La Policía quiere reconciliarse con la sociedad
Guillermo Pérez
Santo Domingo, RD

El mayor general Eduardo Alberto Then, director gene­ral de la Policía, ad­virtió ayer de que los grupos delictivos serán enfrenta­dos firmemente como “palomas en zinc caliente”, adelantando que ya concedió autoridad a sus agentes para enfrentarlos y que habrá consecuencias para quien agreda o mate a un policía.

También, el titular de la Policía abordó asuntos como la secuen­cial corrupción interna y la re­conciliación entre la sociedad y el ente policial, cuestiones clave hacia los que enfoca su gestión.

Este y otros tópicos son par­te de un hilo de temas tratados ayer con el alto rango policial durante el Desayuno de Listín Diario, en el que participaron su director, Miguel Franjul; el sub­director, Fabio Cabral; Manuel Corripio y Héctor Rizek, presi­dente y vicepresidente de Edito­ra Listín Diario, respectivamen­te, y Guillermo Pérez, periodista editor de este diario.

Sobre su riguroso plan de ac­ción contra el delito, el general Then recalcó que esa es “mi ma­no dura”, destacando que “pre­dico con el ejemplo y llamo a los ciudadanos a comprenderlo, des­de el chiquito hasta el más gran­de”.

“El señor presidente de la Re­pública suele decir que nadie está por encima de la ley, y esa es toda y la absoluta verdad”, comentó.

Insistió en que su gestión impon­drá el respeto a la ley y los policías tendrán la autoridad para eso, pe­ro ha dejado claro que esto ocurri­rá “respetando los derechos huma­nos”, y que “la mejilla del policía solo estará puesta para la recon­ciliación con la sociedad buena”. “No voy a permitir que me golpeen o maten un policía, pero tampoco que el policía agreda o viole los de­rechos de un ciudadano”, precisó, volviendo a insistir en que esa será “una reconciliación entre sociedad y policía, para el cumplimiento ab­soluto de la ley”.

“Esa es la verdadera reforma integral de la policía y nosotros no vamos a fallar en eso”, dijo en tono enfático el general Then.

“La población sabe contra quién pide mano dura; yo defien­do a la gente seria y responsable; yo recibo, y lo digo con responsa­bilidad, más informaciones de la sociedad que de la policía, por­que la he acostumbrado”, agregó.

“No tengo que tocar a un ser humano para violarle sus dere­chos, pero cuando comete un ilí­cito o viola las leyes, esa persona va a tener problemas con la justi­cia”, declaró Then.

Lo que este oficial no quiere es que se persiga a un ciudada­no “porque un policía crea que es una presa”, o que lo detengan “para entonces chantajearlo; eso va a pasar a la historia” .

Hay que revisarlo todo
Se necesita, dice, manejar la in teligencia emocional de todos y dialogar con la gente. “Hay que revisarlo todo. Aquí va a haber que hablar, todos, el mismo len­guaje. Una sola orientación, una sola ley, un sólo reglamento y un código por el que nos vamos a regir todos”, expuso.

Luego, advirtió: “Es ahí don­de está la dureza del coman­dante Then. Yo no dejo pasar violaciones por alto, desde mi posición no se apoya la delin­cuencia”.

Tiempo de reconciliación.
“Vamos a reconocer los errores, de parte y parte, pero el primer error lo tenemos nosotros, por­que no nos ganamos el respe­to de la sociedad. Si a mi nadie me falta el respeto, si me obede­cen, entonces yo me he ganado el respeto de la sociedad”, su­brayó.

Cada policía, dijo, desde el ra­so hasta el general, “debe ganar­se el respeto primero y esa socie­dad va a acudir al policía como si fuera un hermano”.

Como autocrítica, el general Then acepta que en el cuerpo policial “no queremos recono­cer que somos servidores pú­blicos, porque lo que queremos demostrarle es que somos jefes de la sociedad, pero solo tene­mos rangos para distinguir la jerarquía de nosotros, con dis­ciplina”.

“No voy a ser vergüenza de mi país, de mi familia ni de nadie”, advierte el alto rango policial, y agrega: “voy a luchar porque la policía sea una institución creí­ble, confiable, que todos este­mos orgullosos”.

Ha apelado a la compresión del desarrollo de este proceso, al señalar que una reforma policial “se toma su tiempo”.

“Todas las reformas policiales han durado más de 10 años, por­que estas se hacen a base de ma­nejo e inteligencia, para llegar a los ciudadanos con el respeto que se merecen”, anota.

Seguimiento a casos
Todos los casos, desde los recien­tes hasta los encontrados en ar­chivo, tendrán un seguimiento riguroso, dijo el general Then. “Les estamos quitando el polvo”, indicó.

Se refirió a casos de ciudada­nos que “están viviendo un in­fierno” en sus hogares “poque le mataron un hijo o una hija y no se les ha dado una respuesta”.

Pero sintió conformidad, en parte, porque “lo más bello, y eso es lo mas bello que yo he vis­to, es cuando le devuelvo la paz y la tranquilidad a esas familias que, aunque no recuperan a una persona, se les lleva paz al ver que se hizo justicia y el criminal terminó en la cárcel”.

Apoyo firme a la DNCD
Esta gestión policial, según el ge­neral Then, siempre está pen­diente a que la Dirección Na­cional de Control de Drogas (DNCD) pida su auxilio como fuerza policial, “sin llevar voz cantante ahí”.

Reconoció los méritos del contralmirante José Manuel Cabrera Ulloa, titular del en­te antidrogas, de quien dijo, “lo está haciendo muy bien” y “desde que me pique el ojo pa­ra cualquier apoyo, se lo da­remos, donde quiera que sea necesario; seremos punta de lanza de ellos”.

 Infiltrar para el bien.
Sin ampliar detalles sobre el tema corrupción en la Po­licía, un mal al que dijo hay que enfrentar con decisión, el alto cargo policial decla­ró que hay organismos de control para eso y ya ha da­do instrucciones para que se infiltren y así “ir descu­briendo a esos policías”, justo de quienes asegura “no quiero que se suban en el tren”.

“Yo no quiero infiltrados en la policía para el mal, quiero infiltrados para que prediquen con el ejemplo en favor de la sociedad, que necesita de soluciones de esa naturaleza”, apunta.

Para este oficial, lo más oscuro es el problema de la corrupción policial, mien­tras la tarea clave es unir a ese cuerpo “con la socie­dad buena”. Sostiene que un policía que no tenga vocación de servicio “es­tá fuera del tren, tendrá que bajarse o apearse”, y la corrupción, que se ma­nifiesta en diferentes ver­tientes, “vamos a irla des­cubriendo.

Equipos y tecnología
La dotación de tecnolo­gía es cuestión clave para el éxito de la reforma po­licial, pero una resistencia interna a este paso es bien conocida en la Policía.

Pese a esto, su director general ha advertido que quien trate de oponerse a eso “no quiere ser policía”, porque estaría diciendo no quiere se vean sus accio­nes.

“Trabajamos con hasta lo que ahora tenemos, pe­ro daremos un salto gigan­tesco; confiamos en que seremos una de las mejo­res policías del área”, dice, confiado, el oficial.

Los programas piloto
Ha tocado el programa de seguridad ciudadana im­plementado por el gobier­no, sobre lo que ha indica­do ya ha hecho contacto con las juntas de vecinos de La Puya, Cristo Rey y La Surza.

“Fue excelente”, dijo. “Empecé a practicar con el ejemplo, abrazados, fui allí desarmado. Esta sociedad me quiere y es buena; aquí no hay nada que me pueda hacer daño”.

Yo le dije a los delin­cuentes que buscaran una isla y que los iba a buscar y enfrentar en cualquier terreno, no qui­se decir tirando tiros, si­no “buscándolos, don­de quiera que vayan, paguen y afronten un ré­gimen de consecuencias, el que merecen; sobre es­to, cada quien puede in­terpretar las cosas a su manera”.

Hay pocas macanas
En la Policía se usan ma­canas, pero son pocas. So­bre esto, el general Then entiende se necesitarán más. “Ese elemento evita que un policía ofenda con un arma a un ciudadano, es un arma técnica de con­trol. No hay que apuntar un arma a una persona”.