02 diciembre 2021

¡Ni un paso atrás!

 Listin Diario

Editorial jueves, 02 de diciembre de 2021
Las leyes migratorias son una expresión de la soberanía de las naciones, sin distinción de si en ellas predominan o no regímenes que respetan los derechos humanos.

En el trato hacia los extranjeros que intentan violar sus fronteras o los requisitos legales de ingreso o residencia, ningún país anda con paños tibios ni indulgencias.

Las excepciones a esta regla solo aplican en aquellos casos en que las normativas internacionalmente acepta­das autorizan dispensas excepcionales para los que re­únen las condiciones de refugiados.

En el caso dominicano, su indeclinable e innegocia­ble deber es hacer respetar rigurosamente la ley de mi­gración, base de la soberanía y su derecho a la autode­terminación, frente a las intrusiones de ilegales en su territorio.

Actuar a contracorriente de este principio, consagrado en su Constitución, es claudicar sobre uno de los más caros fun­damentos de su propia independencia, y semejante error se­ría imperdonable para el gobierno que se atreviera a hacerlo.

Afortunadamente ha sido firme y responsable el pro­nunciamiento del gobierno, vía Cancillería, para refutar críticas hechas por la Comisión Interamericana de Dere­chos Humanos en relación con las deportaciones de em­barazadas haitianas.

Estas ni son refugiadas ni nada por el estilo. Son mu­jeres que, desesperadamente, pagan a traficantes pa­ra venir a parir a los hospitales dominicanos, gratuita­mente.

Y estos traficantes son tan malvados que, si las muje­res no pagan el precio del trato, las secuestran, las vio­lan o les sustraen bienes.

Las historias de estos desmanes han sido ilustrados en una serie de reportajes sobre la temible banda ma­fiosa Los Poteas que ha publicado el Listín Diario en los últimos días.

Refugiados sí son, y están en el país sin ser devueltos a Haití porque pesan amenazas de muerte en su contra, el exalcalde de Puerto Príncipe, Ralph Youry Chevry, el exgobernador de una provincia, Wenson Pierrez y otros dos haitianos disidentes.

Así que frente a las maniobras insidiosas y mani­pulaciones que se articulan para presionar al gobier­no a que se haga de la vista gorda en la aplicación de la ley de migración, solo cabe una consigna: ¡Ni un paso atrás!