16 marzo 2022

Anécdota de Winston Churchill

Es conocida la anécdota de Winston Churchill tomando un taxi para dar una entrevista en la BBC de Londres. Al descender, le pide al taxista que lo espere unos minutos. El chofer, que no lo había reconocido, le contesta con entusiasmo: “No puedo esperarlo porque tengo que ir a casa a escuchar el discurso que Churchill va a dar por la radio”.

Tras el momentáneo orgullo inicial, Churchill aplicó la prueba de fuego: Le alcanzó, en silencio, un billete de diez libras. Al ver la pequeña fortuna ofrecida, el taxista respondió: Esperaré el tiempo que sea, señor ¡y que Churchill se vaya al infierno!.El legendario primer ministro inglés reflexionaría así al recordar el episodio:“Los principios han sido modificados por el dinero. Las naciones se han vendido por el dinero, el honor se ha vendido por el dinero. Los hermanos se venden por dinero y hasta las almas se venden por dinero… ¿Quién le dio tanto poder al dinero que hizo de los hombres sus esclavos?.¿Por qué no nos damos cuenta de que el amor al dinero está acabando con la dignidad del hombre?.El dinero podría comprar una cama peronunca el sueño. Una posición pero no el respeto, puede comprar libros pero no la inteligencia.Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.