23 mayo 2022

Hasta tú puedes ser socio

 

Mayo 21, 2022

¿Qué significado tiene el que la empresa César Iglesias ponga sus acciones en venta para el público, y que nosotros hayamos tenido que poner este título tan largo?


Bueno, en pocas palabras es eso mismo, que pudieras ser accionista de esa compañía. Pero eso tiene un significado más profundo de ahí. El pasado 6 de abril, César Iglesias, S. A. anunció formalmente la aprobación de su proyecto de Oferta Pública de Acciones (el famoso IPO, o Initial Public Offering para los que le pican al inglés) por parte de la Superintendencia del Mercado de Valores de la República Dominicana. Pero para que no creas que vas a andar como Bobby Axelrod o Jordan Belfort, hemos preparado este especial para entender más sobre esta nueva modalidad local del mercado de valores.
 
O sea, eso de ser accionista siempre se ha podido, pero entre conocidos y con muchas reuniones y vinos caros de por medio. Pero eso de que una organización puso sus acciones en venta para el público, es la primera vez que se hace el República Dominicana. En una oferta pública, las acciones de una empresa están a la venta a la clara, y la gente puede ver toda la información que necesita para decidir si quiere comprar o vender, y cuando viene a ver sale más complicado comprar un carro que una acción de esas, porque la transacción es inmediata. 


¿Tipo Wall Street?

Sí, pero no tanto así, porque aquí todavía no tenemos una calle conocida por gente con trajes caros, corriendo para arriba y para abajo invirtiendo y vendiendo en bolsas monstruosas como el Nasdaq o el New York Stock Exchange. Tampoco contamos con la comodidad de una aplicación intermediaria como Robin Hood, pero eso viene. 
 
Pero tenemos nuestra propia bolsa de valores, y puestos de bolsa privados a través de los cuales se manejan las transacciones. Los puestos de bolsa con los que trabajó César Iglesias fueron BHD León Puesto de Bolsa e Inversiones Popular. Por otro lado INVESTA Capital Partners, que fue la firma de asesoría que los ayudó desde el inicio a darle forma a este proyecto, y también es 100% criolla.
 

¿Quién es César Iglesias?


No es una cadena de templos. César Iglesias Freire fue un español que, en 1910, montó en San Pedro de Macorís una industria para hacer jabón, manteca y velas. Sus productos estrella fueron el jabón Hispano, primero; detergente Suave y jabón Bolazul, después. Como ya las velas no se necesitan tanto como en aquellos tiempos, la empresa se ha ido diversificando y ahora tiene Pastas del César, servilletas y papel higiénico Dominó, aceite El Gallo, sopas, jugos, conflé y por ahí María se va.

Hace poco se asociaron con Unilever, el monstruo que comercializa marcas como Dove, Tresemmé, Axe y Rexona (sin abandono). Hoy en día tienen 26 marcas de alimentos, 21 de higiene personal y 14 de limpieza del hogar.

 

¿Y cómo es el meneo?

Sencillo: la empresa emitirá 38,721,220 acciones nuevas (tenían 90,329,513), que se venderán en el mercado –inicialmente– a 167.63 pesos. Ya de ahí para allá pueden subir o bajar dependiendo de cómo se comporte el público. Sin complicarse mucho: generalmente, las acciones suben cuando mucha gente las quiere comprar, y bajan cuando quieren vender. Ley de oferta y demanda, básicamente.

Están planeando tirar las acciones en junio, y durarán a la venta 15 días o hasta que se vendan todas, lo que pase primero.

 

¿Qué busca César?

Lo mismo que todo el mundo: crecer económicamente. Las empresas emiten acciones al público cuando necesitan dinero para inversiones, crecimiento, mejoras o lo que sea. Siempre está la opción de coger un préstamo o algo así, pero la venta de acciones es mucho más rápida y además da la opción de crecer en tamaño. 

César Iglesias ya es una empresa enorme con un valor de más de 15,000 millones de pesos, pero con la venta de estas acciones busca 6,491 millones de pesos para expandir, eficientizar y diversificar, y de paso saldar deudas.

 

¿Qué buscas tú?

Lo mismo que todo el mundo: crecer económicamente. Hay dos maneras de ganar dinero con las acciones: una es comprando para vender luego, sea a corto plazo o a largo plazo. Si vendes más caro de lo que compraste, ganaste dinero. Si vendes más barato, pierdes. Pero aquí no se espera que el mercado sea tan volátil como en otros países, y es poco probable que un simple tuit del CEO de César Iglesias afecte mucho el precio (como hace Elon Musk). Lo que sí está claro es que tienen todas las condiciones para ir aumentando el precio de las acciones con el tiempo.

La otra forma es a través de dividendos, que no es más que la repartición de cuartos a los accionistas cada año. Pero eso depende de los beneficios que deje la empresa, y además de las decisiones que tome la Junta Directiva en cuanto al uso de esos beneficios.

También, la oferta pública le da la oportunidad de vender a todo el que tenga acciones. No solo el que compra ahora y vende, sino todo el que tiene acciones desde antes, ya sea por herencia, por recibirlas como un pago o como un incentivo, y así.

 

¿Entonces, cualquiera puede comprar?


En teoría, sí. Hay que tener una cuenta de corretaje y –obviamente– tener los cuartos; además, hay unos requisitos que se deben cumplir dependiendo del tipo de empresa y lo que pida. Pero en líneas generales, cualquier mortal puede coger para el puesto de bolsa a vender o comprar.


¿Por qué ahora?

Porque nadie se atrevía. Nosotros ya teníamos un mercado de valores grandísimo (transó más de 90,000 millones de dólares el año pasado), que empezó con la primera Ley de Mercado de Valores (19-00), creada en el año 2000, y cogió fuerza cuando esa fue sustituida por la Ley 249-17, aprobada en el 2017.

Pero casi el mercado completo era de bonos, que funcionan así: una empresa que necesita dinero vende un bono, con la promesa de pagarlo de vuelta en x cantidad de tiempo y con una moña por encima; la empresa consigue el dinero que necesita ahora, y el que compró el bono sabe que ganará dinero cuando se lo paguen de vuelta. 


Un paréntesis

Un valor es un instrumento financiero que se negocia entre partes, para buscar ganancias o conseguir dinero. Los más comunes son las acciones (de renta variable, porque puedes perder o ganar) y los bonos (de renta fija, donde ya sabes cuánto cuesta ahora y cuánto recibirás en el futuro). Hay otros, pero no vamos a entrar en eso ahora.


¿Y qué cambió ahora?

En cuanto a la venta pública de acciones, todavía las leyes seguían cojas. No estaban claras algunas reglas del juego y las empresas no tenían todas las garantías necesarias. Además, la parte de los impuestos era complicada y costosa. 

Esto era así hasta que llegó la Ley 163-21 de fomento a la colocación y comercialización de valores de oferta pública en el Mercado de Valores de la República Dominicana, aprobada en agosto del año pasado. Esta resolvió algunos de los huecos y apagó algunos bombillos rojos en cuanto a los impuestos, con exenciones e incentivos. Además, puso las reglas claras y proveyó las plataformas operativas para el mercado. 

A César Iglesias le seguirán otras empresas, seguro que sí, pero ellos fueron los primeros que se atrevieron y los que le dieron más rápido al proceso, así que al César lo que es del César.