Como toda buena historia, lo de Dallas Mavericks en esta temporada de NBA tuvo momentos de altas y bajas, algunos instantes muy malos incluso.

Hoy todos vemos a Jason Kidd y su grupo en las finales de la Conferencia Oeste, enfrentando al mejor equipo de los últimos diez años, los Golden State Warriors pero en diciembre las cosas eran diferentes.

Un mal comienzo

Los Mavericks tuvieron dos meses para el olvido en el inicio pero en diciembre tocaron fondo frente a los Nets de Brooklyn y el comentarista de TNT Reggie Miller fue duro en ese entonces con la Luka Doncic al decirle que estaba fuera de forma.

Aquello pasó sin mucho ruido pero en una entrevista reciente concedida a The Dallas Morning News, Kidd habló que el ex jugador de Indiana Pacers fue vital con sus palabras para la revolución que vivió el equipo.

You have to love J.Kidd's intensity!

Kidd aprovechó la oportunidad para dejarle un mensaje a su pupilo y todo cayó por su propio peso; el coach le hizo saber al esloveno que podía tener el mundo a sus pies pero debía mejorar su condición física y dejar a los árbitros.

El renacer

El efecto de la terapia se hizo sentir rápido y a partir de enero, la trama dio un giro radical, desde entonces los Mavs cambiaron su juego a base de una defensa rotacional exigente de una buena preparación física óptima y de un Doncic que volvió a encontrar su estado de gracia.

Reggie Miller aseveró que sí, que Kidd le había dado las gracias pero enfatizó que el mérito era de todos, de él, también de Kevin Harlan, del propio Kidd y sobre todo de Doncic, por abrir sus oídos y ser receptivo con las críticas.

El mejor resultado

La noción del resultado la tenemos con la tabla final en el oeste, en la cual, con marca de 52-30, Dallas anclaba en cuarto lugar de la conferencia.

Para nadie es un secreto que Doncic cogió la forma durante la temporada, pues ni tuvo descanso previo ya que estuvo con Eslovenia en el proceso clasificatorio y en los Juegos Olímpicos en Tokío.

Todo esto sin dudas aumenta sus méritos de cara al futuro, pues por encima de todo, con la ayuda inconsciente de Reggie Miller, si los Mavericks están ahí tocando a las puertas de una final otra vez, es por Luka Doncic y su impacto en el juego del equipo.