Varias batallas; Giannis Antetokounmpo contra Jayson Tatum, Mike Budenholzer contra Ime Udoka y quizás la más importante, Milwaukee Bucks contra la historia, contra la historia de los Celtics, el orgullo celta y esa especie de pacto sagrado con el juego siete.

Antes de este partido, los ganadores de 17 títulos en la liga, habían disputado 33 séptimos juegos, ganando en 24 de ellos para más del 70%.

En un primer plano, en un segundo, en todos los planos después, fue Giannis contra el mundo allí en el corazón de Boston, en pleno TD Garden y el griego logró en un juego siete de postemporada, en cancha rival, algo que no se veía desde 1997.

El hito

Desde esa fecha, hace ya veinticinco años, ningún jugador anotaba en un primer cuarto, al menos 10 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias; hoy Giannis lo hizo.

Al momento de su salida, con dos minutos por jugar y el partido definido, tal parecía que el tiempo se detenía, todos miraban al guerrero, la cara de los Bucks era Giannis, se iba pero como un grande, 25 puntos y 20 rebotes.

Giannis just shy of the triple-double today.

Y si el choque estuvo cerrado y para el segundo cuarto la pizarra llegó a estar 39-38 incluso, fue gracias a él, a Giannis, sin Chris Middleton, él solo.

A ratos Jrue Holliday intentó aportar algo, pero su proyección quedó en meros destellos y sus 21 puntos ni se notaron.

Pésima puntería

Los Bucks estuvieron de lágrimas con la puntería y fallaron nada menos que 29 tiros de tres puntos de 57 intentos y quizás aquí se les fue el partido.

Sin embargo los Celtics sacarían su as bajo la manga, Tatum aportó pero estuvo bajo con sus 23 puntos; el hombre grande, para sorpresa de todos fue Grant Williams.

As bajo la manga

El jovencito de 23 años fue el dueño de las duelas con sus 27 tantos, la mayoría de ellos con sus 7 triples.

Williams castigó a los Bucks sobre todo en el tercero y cuarto períodos; allí sacó su muñeca a pasear y aniquiló a Giannis y su grupo para el delirio de los presentes.

Por lo demás fue un juego bastante compacto y balanceado el de Boston, que tuvo también el aporte de hombres como Marcus Smart con 11 puntos y 10 asistencias y de Jaylen Brown con 19 cartones.

El Muro Horford

Y otra vez el dominicano Al Horford estuvo inmenso haciendo el trabajo sucio, una roca, un muro en defensa, controlando los tiempos bajo los cinco aros y sumando 10 rebotes.

La pizarra final lo dijo todo, 109-81, un juego decidido con antelación, con un buen equipo sobre la cancha y un jugador extraordinario tratando de salvar el honor.

El rey cayó y los Celtics con toda la autoridad moral irán a por el Heat de Miami en las Finales de Conferencia del Este.