El sueño se terminó. La historia idílica de un joven que surgió desde lo más bajo en términos económicos y sociales y llegó a ser campeón mundial de boxeo en diversas categorías para luego retirarse y convertirse en el presidente de su país no pudo ser. Sí, en los cuadriláteros no hubo nadie que pudiera frenarlo, pero en las elecciones presidenciales sí.

Estamos hablando del caso de Manny Pacquiao, afamado y aclamado ex pugilista filipino que desde su posición de senador en su natal Filipinas intentó hacerse con el mandato político de su país y lamentablemente no logró su cometido. Al menos no esta vez.

Con solo el 6,6% de los votos o lo que es igual, poco más de 4 millones de voluntades de sus paisanos, el otrora mejor libra por libra del planeta se quedó a muchísima distancia de Ferdinand Marcos Jr., hijo del ya fallecido dictador homónimo suyo en la carrera por la presidencia.

De hecho, el Pac-Man no fue ni siquiera el segundo lugar, ya que en dicho escaño quedó la contendora liberalista Leni Robredo.

Como todo un caballero

A pesar de la escandalosa derrota electoral, fiel a su estilo comedido y sereno de hablar y manejarse, el oriundo de Kibawe le envió un mensaje al mandamás electo:

"Le deseo éxito a Marcos Jr., le pido que trabaje para ayudar a los muchos pobres del país".

Además envió un curioso mensaje a través de su cuenta oficial en la red social Twitter diciendo:

"Puedo renunciar a la política pero no a la oportunidad de servir. ¡Muchas, muchas gracias compatriotas!"

Las razones del revés

Según los medios de comunicación del país asiático que vio nacer a esta leyenda del boxeo, los principales motivos de sus paisanos que no votaron por él fueron el apoyo que le brindo al expresidente Rodrigo Duterte en la sangrienta guerra contra el narcotráfico y sus constantes ausencias en el parlamento debido a sus proyectos y negocios.