05 julio 2022

10 Cosas Que La Gente Se Equivoca Sobre El Infarto Cerebral

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El Infarto cerebral es una afección extremadamente grave y potencialmente mortal. Por eso puede sorprenderle saber que esta emergencia médica está rodeada de una serie de conceptos erróneos e imprudentes, algunos de los cuales son bastante peligrosos y pueden incluso agravar la afección. A continuación enumeramos 10 de estos mitos sobre la salud y explicamos por qué son erróneos y potencialmente peligrosos. 

Mito 1: El ictus  o infarto cerebral es una afección cardíaca 

Los accidentes cerebrovasculares se confunden a veces con los infartos de miocardio. La confusión se debe a que los accidentes cerebrovasculares están relacionados con riesgos cardiovasculares. Sin embargo, los accidentes cerebrovasculares se producen cuando los vasos sanguíneos del cerebro se rompen o cuando un coágulo de sangre bloquea el flujo sanguíneo al cerebro, causando daños en el tejido cerebral. Por tanto, los accidentes cerebrovasculares se producen en el cerebro, y no en el corazón. Mito 

2: La aspirina siempre es útil para el ictus 

La aspirina tiene propiedades anticoagulantes y puede ser recetada por el médico para deshacer los coágulos de sangre. Sin embargo, las mismas cualidades anticoagulantes pueden empeorar el resultado de los pacientes que han sufrido un ictus hemorrágico, que es el tipo que se produce cuando la rotura de un vaso sanguíneo provoca el ictus. Como dijo el Dr. Padmanabhan a Baystate Health, "la aspirina podría ser perjudicial si la persona sufre un ictus causado por una hemorragia cerebral. Si se sospecha que alguien está sufriendo un ictus, lo mejor es omitir la aspirina y llevarlo al hospital inmediatamente." Dar aspirina a alguien que está sufriendo un ictus hemorrágico puede provocar más hemorragias y más daños en el tejido cerebral.   

Mito 3: El ictus sólo afecta a las personas mayores 

Me gusta El riesgo de que una persona sufra un ictus aumenta con la edad, y los médicos han observado que tres de cada cuatro pacientes con ictus tienen 65 años o más, pero eso no significa que los individuos más jóvenes no puedan sufrir un ictus. De hecho, los investigadores han observado un aumento muy alarmante de jóvenes hospitalizados por un ictus en la última década. Las investigaciones sugieren que entre el 10 y el 15% de los pacientes con ictus se encuentran en el rango de edad de 18 a 45 años. Un estudio de revisión de 2013 también concluyó que "aproximadamente el 15% de todos los accidentes cerebrovasculares isquémicos ocurren en adultos jóvenes y adolescentes." Por lo tanto, un ictus puede ocurrir, y de hecho ocurre, a personas más jóvenes también. Además, es probable que los individuos más jóvenes desestimen sus síntomas, creyendo falsamente que son "demasiado jóvenes" para sufrir un ictus. 

Mito 4: Los síntomas del ictus son muy difíciles de detectar 

Dependiendo de la parte del cerebro afectada por el ictus, los síntomas pueden variar, pero eso no significa que un ictus sea difícil de reconocer. De hecho, hay síntomas específicos que se pueden buscar. Estos síntomas pueden recordarse fácilmente con el acrónimo BE FAST, que significa Equilibrio - mareos, problemas para caminar, pérdida de equilibrio o coordinación Ojos - visión borrosa, pérdida de visión en uno o ambos ojos, visión doble Cara - un lado de la cara está caído, se adormece o tiene un aspecto asimétrico Brazo - uno de los dos brazos se entumece y debilita, la persona no puede levantar el brazo Habla - habla arrastrada o confusa, problemas de comprensión del habla Tiempo: es importante actuar lo más rápido posible. Recuerda este acrónimo y comprende que una de las cosas clave que hay que tener en cuenta al tratar de reconocer los síntomas del ictus es su aparición repentina e inesperada. Así que si sientes o un ser querido experimenta una pérdida repentina de equilibrio, mareos o problemas para hablar, no lo dudes y llama a una ambulancia.   

Mito 5: Los accidentes cerebrovasculares no son hereditarios 

Este mito no es cierto, y además es un error bastante peligroso. Si alguien de tu familia, especialmente uno de tus padres o hermanos, ha sufrido un ictus,  tienes un mayor riesgo de sufrirlo también. Esto se debe a que ciertos trastornos genéticos, como la anemia de células falciformes y la hipertensión arterial, aumentan el riesgo de sufrir un ictus. Si tienes un riesgo más elevado de sufrir un ictus, pon especial cuidado en mantener todas las medidas preventivas necesarias. 

Mito 6: Una vitamina al día mantendrá alejado el ictus 

Este mito concreto tiene cierta base científica, pero las investigaciones no han podido demostrar que tomar vitaminas pueda ayudar a prevenir un ictus. El mito proviene del hecho de que los pacientes con ictus tienen niveles elevados de homocisteína, una sustancia química que ayuda a descomponer las proteínas del organismo.  La homocisteína suele ser disuelta por las vitaminas B6 y B12, por lo que algunas personas han sugerido que tomar altas dosis de vitaminas podría ayudar a mantener bajos los niveles de homocisteína. Desgraciadamente, las investigaciones experimentales demuestran que los suplementos vitamínicos no son capaces de prevenir el ictus. Dicho esto, hay varias formas útiles de prevenir un ictus. Lo más importante es controlar los factores de riesgo, como las enfermedades cardíacas, la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto. También es muy eficaz dejar de lado hábitos nocivos como el consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo.   

Mito 7: No hay tratamiento para el ictus 

Los tratamientos del ictus existen, y además son muy eficaces. El tratamiento de urgencia de un ictus isquémico, o del tipo que está causado por coágulos de sangre, es especialmente útil, pero es el más eficaz cuando se administra durante las tres primeras horas tras la aparición de los síntomas del ictus. Este tratamiento disuelve el coágulo mediante medicación o un procedimiento quirúrgico. Por eso es tan importante llevar a un paciente con sospecha de ictus a urgencias lo antes posible.  Asimismo, hay una serie de procedimientos que también detienen los ictus hemorrágicos. El objetivo de todos estos tratamientos es restablecer el flujo sanguíneo al cerebro y salvar la mayor parte posible del tejido cerebral dañado. La fisioterapia también es muy útil para la recuperación del ictus.   

Mito 8: Un mini-ictus no es una enfermedad grave  

Un accidente isquémico transitorio (AIT), también conocido como mini accidente cerebrovascular, y un accidente cerebrovascular isquémico son dos caras de la misma moneda. La única diferencia real entre un mini-ictus y un ictus completo es el tiempo. En un mini-ictus, la obstrucción del vaso sanguíneo del cerebro es lo suficientemente breve como para no causar daños duraderos en el tejido cerebral. En un ictus, el flujo sanguíneo se interrumpe el tiempo suficiente para que se produzcan esos daños. Ahora bien, el término "mini-ictus" puede hacer creer que la afección no es grave, pero no es así. De hecho, los expertos afirman que un mini-ictus debe tratarse siempre como un ictus, ya que sólo un médico puede distinguir entre ambas afecciones. Además, un AIT es a menudo un signo de un accidente cerebrovascular inminente. Así que asegúrese de acudir a los servicios sanitarios de urgencia inmediatamente si ha experimentado los signos de advertencia de un ictus.   

Mito 9: El ictus siempre provoca parálisis 

El ictus es una emergencia médica extremadamente grave y a menudo mortal. Los expertos señalan que el ictus es una de las principales causas de discapacidad prolongada. Sin embargo, eso no significa que todas las personas que han sufrido un ictus experimenten debilidad o parálisis. La gravedad de los efectos a largo plazo dependerá del grado de daño cerebral y de la zona específica del cerebro afectada por el ictus. Los daños en el hemisferio izquierdo pueden provocar parálisis y debilidad en el lado derecho de la cara y el cuerpo, problemas de memoria, problemas de habla, etc. Cuando el hemisferio cerebral derecho se ha visto afectado, puede observarse parálisis y debilidad en el lado izquierdo de la cara y el cuerpo, así como problemas de memoria y visión. Estos síntomas pueden persistir o desaparecer con el tiempo.   

Mito 10: La recuperación de un ictus es muy rápida 

La recuperación del ictus es un tema muy complicado. Aunque la mayoría de las investigaciones sugieren que los pacientes ven los mayores efectos de la rehabilitación de la movilidad en el plazo de 2 a 3 meses después del ictus, la recuperación gradual persiste durante muchos más meses o incluso años. Esto se debe a que las conexiones neuronales tardan mucho tiempo en restablecerse.  ¿Cuál es el grado de recuperación esperado? La Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares recoge las siguientes estadísticas: El 10% de los supervivientes de un ictus se recuperan casi por completo El 25% se recupera con pequeñas deficiencias El 40% tiene restricciones de moderadas a severas El 10% requiere cuidados en un centro de enfermería. En general, las perspectivas de los pacientes con ictus mejoran cada año. Pero recuerda que un diagnóstico a tiempo y un tratamiento rápido son la clave para una recuperación completa.