Las carreras de David Ortiz y Albert Pujols son por lejos de lo mejor que puede ofrecer la República Dominicana en su historia dentro de las Grandes Ligas del béisbol. Ambos han sido bateadores eminentes y estrellas de alto calibre y una prueba de ello, es la exaltación al Salón de la Fama del Big Papi, la cual se consumó ayer en una ceremonia muy emotiva donde le acompañaron familiares, amigos y compañeros.

Lo mejor de todo, es que entre estos 2 hay una amistad que data desde hace más de 2 décadas y que probablemente perdurará mucho más tiempo. Por otro lado, es bien sabido que La Máquina acompañará a su otrora rival de los Medias Rojas de Boston en Cooperstown en algún momento, probablemente en cuanto su nombre aparezca en las boletas de quienes votan para dar ingreso al Templo de los Inmortales.

Por esa razón, hoy te traemos una anécdota que los involucra a ambos y que tiene que ver con aquellos años en donde ninguno de los 2 sabía que se convertirían en verdaderas leyendas del rey de los deportes.

Se fugaba para deleitarse

Días antes de la inducción de Ortiz al Hall of Fame, Pujols aprovechó para contar que cuando era un jovencito se llegó a meter en problemas por él. Resulta que mientras Albert estaba en la escuela secundaria, ya David había firmado con los Marineros de Seattle y en ese entonces, el 5 de los Cards se escapaba de clases para ir a ver jugar a aquella gran sensación que era el poderoso zurdo.

Eso era en una liga de verano donde un muy novato Big Papi se fogueaba, pero donde según las palabras de The Machine, ya se notaba que su futuro sería increíble.