11 julio 2022

Selfies en el símbolo del poder en Sri Lanka

 Listin Diario

Las Mundiales lunes, 11 de julio de 2022

Manifestantes que exigen la dimisión del presidente se negaban a dejar el palacio presidencial ayer domingo, hasta que se formalice su salida del poder

  • Selfies en el símbolo del poder en Sri Lanka

    Tras la huida del presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, la multitud penetró a la mansión y se burló de los lujos y exquisiteces del gobernante fugado el sábado . AFP

  • Selfies en el símbolo del poder en Sri Lanka
AFP
Colombo, Sri Lanka

Algunos de los miles de manifestantes que irrumpieron en el palacio presidencial de Sri Lanka el sábado esperan ahora su turno para sentarse en la silla del presidente y sacarse una foto, mientras que en la planta baja, niños y padres aprovechan el momento para tocar el piano de cola.

El palacio presidencial, que data de la era colonial, simboliza la autoridad del Estado desde hace más de 200 años, pero el domingo, tras la huida de su ocupante, se instaló en él “el poder del pueblo”.

En el imponente parque “Gordon Gardens”, familias enteras están de pícnic, junto a monjes budistas con sus vestidos tradicionales naranja. Otras descansan en los 35 escalones que llevan al edificio.

Algunos voluntarios ofrecen comida tanto a los manifestantes como a las fuerzas de seguridad.

Comodidades

En el interior del palacio, los manifestantes se asombran con el aire acondicionado y los suelos de mármol. “Cuando los dirigentes viven con tanto lujo, no tienen ni idea de cómo se las arreglan los plebeyos”, señala a la AFP el monje Sri Sumeda, tras recorrer 50 kilómetros para visitar el palacio por primera vez.

Para él, “esto muestra lo que se puede hacer cuando la gente decide ejercer su poder”.  Sri Lanka lleva meses soportando la escasez de alimentos básicos, medicamentos, cortes de luz y una inflación desatada, después de que el país agotara sus reservas de divisas que son necesarias para las importaciones.

Manifestaciones piden desde hace meses la renuncia del presidente, cuyo poderoso clan familiar domina la vida política del país desde hace décadas.

Gotabaya Rajapaksa, de 73 años, huyó el sábado por una puerta trasera del palacio, ayudado por los militares. 

Algunos minutos después, una muchedumbre de manifestantes irrumpió en el palacio, desafiando las fuerzas de seguridad, armadas con munición real, gases lacrimógenos y cañones de agua.

“No dañen los cuadros”

Pero el domingo, algunos guardias presidenciales fuertemente armados se mezclaban con los nuevos visitantes e incluso posaban para hacerse selfis con ellos.

Algunas familias se apresuraban a sacar fotos de las obras de arte y de los objetos decorativos.

No dañen los cuadros, no los pintó Gotabaya”, rezan carteles escritos a mano por estudiantes activistas, al frente de la protesta comúnmente denominada “Aragalaya” - la lucha.

Poco después de haber irrumpido en el palacio, muchos se zambulleron en la piscina presidencial para refrescarse. El domingo, pocos se aventuraban en el agua, ahora turbia.

Buddhika Gunatillaka, de 46 años, llegó en moto de un suburbio de Colombo para descubrir el lugar.

“Usé gasolina que había ahorrado para hacer el viaje con mi esposa, porque ya no tendremos la oportunidad de visitar la principal residencia de Sri Lanka”, dice a la AFP.

Dos cañones de agua de la policía yacen abandonados en el corto tramo de carretera que lleva al palacio. Las balas, disparadas por la policía para disuadir a los manifestantes, han dejado agujeros en un muro perimetral.

En las oficinas de la residencia, los manifestantes instalaron una biblioteca improvisada en la entrada principal.

El responsable de los libros, Supun Jayaweera, de 33 años, dice que se han reunido unos 8.000 ejemplares de literatura general en cingalés, tamil e inglés, todos ellos donados.

“He estado yendo al campamento de los manifestantes todos los días y no pararé hasta que Gotabaya se vaya de verdad”, dice Chamari Wickremasinghe, de 49 años.

“No vamos a salir de aquí”, añade. “La promesa de salida del 13 de julio no es suficiente. Tiene que irse ahora”, señala.

Según el presidente del Parlamento, el mandatario “dijo que presentaría su renuncia el 13 de julio” para “garantizar una transición pacífica.

Seguirán en el palacio

Los manifestantes que exigen la dimisión del presidente de Sri Lanka se negaban a dejar el palacio presidencial el domingo, luego de que la víspera irrumpieran en la residencia obligando al mandatario a huir y anunciar su renuncia esta semana.

“Nuestra lucha no ha concluido”, dijo a la prensa el líder estudiantil Lahiru Weerasekara. “No abandonaremos hasta que se vaya de verdad”, añadió.

Los manifestantes afirman que no se irán hasta que el presidente Gotabaya Rajapaksa salga del poder de forma efectiva.

Según el presidente del Parlamento, el mandatario “dijo que presentaría su renuncia el 13 de julio” para “garantizar una transición pacífica.

Los dramáticos acontecimientos del sábado fueron la culminación de una ola de protestas en esta isla, ubicada frente a la costa sur de India y sumida en una crisis económica y política sin precedentes, que los manifestantes atribuyen a la gestión del presidente.

Cientos de miles de personas se congregaron en la capital, Colombo, para exigir que Rajapaksa asuma su responsabilidad por la escasez de medicinas, comida y combustible que llevaron a un país relativamente próspero al caos.

El domingo, Naciones Unidas advirtió de la posibilidad de una grave crisis humanitaria.

Detalles

Incendiado.

El despacho de Rajapaksa situado en la línea costera también fue tomado por los manifestantes y otro grupo prendió fuego a la residencia del primer ministro, Ranil Wickremesinghe, pese a que también anunció su renuncia.

Aplausos.

Las imágenes publicadas en redes sociales muestran a una turba aplaudiendo el incendio, que se produjo poco después de que las fuerzas de seguridad atacaran a varios periodistas.

Disturbios.

Más temprano, las fuerzas de seguridad intentaron dispersar a las inmensas multitudes congregadas en el distrito administrativo, lo que generó disturbios.